Sed de Puta

Escrito por: Ales

15 de Noviembre del 2008

Recuerdo que yo estaba en la oficina cuando me llamó y me propuso encontrarnos en un punto determinado yendo cada uno en su coche. Ese día se sentía muy puta y deseaba ser follada como tal.
Vestía con ropa accesible, lista para ser usada sin necesidad de desnudarla, su sexo libre y dispuesto para ser tomado en cualquier momento. Sin que nada me dijese sabía que ese día quería que reventara su sexo, en contra de sus habituales deseos anales. Me miró masturbándose, mostrándose todo lo puta que se sentía en ese momento, provocando ser follada allí mismo sin importarle los riesgos de ser vista, o mejor aún, creo que deseaba ese riesgo.
Cuando la coloqué sobre el capot del coche abierta de piernas, su mirada era desafiante. La penetré salvajemente mientras aullaba como una zorra, y no dejaba de provocarme con su mirada y sus expresiones, quería más, quería ser reventada, quería saciar su sed de puta lo más salvajemente posible.
Mientras nos corríamos un coche pasaba cerca, me miró y me dijo que era el mejor polvo que había echado. Ya no tenía cara de puta, ahora tenía cara de niña mala.

Fuente: La Trastienda del Morbo.


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