Cuerpo a Cuerpo Amándonos

Escrito por: Ales

10 de Junio del 2009

Nos amamos a escondidas durante muchos años, no aceptan nuestra relación, según mi familia dos mujeres no se pueden amar, pero yo te amo con todas las fuerzas y no lo podrán evitar, hallé las fuerzas y se lo grité a los 7 vientos.
Solemos pasear cogidas de la mano, las miradas se clavan en nosotras, pero no consiguen más que nos amemos con más intensidad.

Cualquier parque, no importa el lugar, todos son ideales para amarnos, para besarnos y recorrer nuestros cuerpos.
Ver el brillo de tus ojos, oír mi nombre de tus labios, me haces la mujer más feliz del mundo, nada lo podrá cambiar, te amo por encima de todo.

No puedo olvidarme de aquella primera vez, yo hacía años que te miraba, te observabaen silencio, temía decirte algo…

Un día te acercaste tú, me susurraste al oído, -¡vente conmigo!-, no pregunté nada, no me importaba a donde, eras tú, por fin caminaríamos juntas.

Durante el trayecto a tu casa no dijimos nada, yo estaba muy nerviosa, tú también, lo supe más tarde, un día me lo confesaste.

Subimos las escaleras aún sin pronunciar una sola palabra, antes de llegar a tu puerta te volviste a mí, yo caminada atrás, me cogiste de la mano, muy apretada tiraste, nuestros cuerpos se tocaron por primera vez.

Abriste con la llave, podía sentir tu olor, no podré olvidarlo jamás, aquel aroma me ha acompañado hasta el día de hoy, no dejaré de quererte nunca.

De un empujoncito se abrió la puerta, me miraste un segundo para transmitirme seguridad con tu sonrisa. Seguimos sin hablar, a mi no me pasaba ni la saliva por mi garganta, los nervios me tenían paralizada.

El toque mágico fue el portazo, a partir de ahí todo cambió, nos desvestimos una a la otra, tan solo se oían nuestras respiraciones aceleradas, casi jadeantes.

Sentí tu lengua, me recorría todo el cuello, mis orejas, bajaste lentamente por mi pecho, parándote en mis pezones ya duros, los presionabas suavemente con los labios, con los dientes, a su vez pasabas con rapidez la lengua, no podía soportar aquel placer aún desconocido para mí, tu no lo sabías pero yo era virgen.

No tardaste en seguir bajando, jugueteaste con mi piercing en mi ombligo, para continuar con el descenso nuevamente.

Una vez en mi pubis te detuviste, me miraste a los ojos y muy bajito me dijiste -¿te gusta?, no estés tensa…-, aún me puse más nerviosa, incluso me ruboricé, ya no te diste cuenta, tus dedos separaban mis labios, abrías mucho mi sexo y lo acariciabas de un extremo al otro con tus dedos, de vez en cuando introducías tus dedos en mi vagina.

Ahí ya no podía soportar más, comencé a jadear muy fuerte, eran ya más bien gritos de placer, eso te hizo insistir ahí, ahora ya en mi clítoris, pasaste tantas veces, era algo que me encantaba, no quería que parases, deseaba decirlo, pero el miedo, la vergüenza me tenía paralizada, solo gritaba cada vez más y más alto.

No tardé en tener un orgasmo, mi cuerpo se contraía una y otra vez, no podía sujetarlo daba saltos, era demasiado fuerte, cerré mis piernas a la vez que te retiraba, tú dejaste hacer, sabías perfectamente que me estaba pasando.

Solo unos segundos sujetándome todo mi sexo con mis dos manos, tú tirada a mi lado, en la cama, miré y no necesité saber más, estabas esperando que yo también te hiciese algo, que te besase, que te acariciase.

No pregunté, me puse encima y comencé a imitarte, pero tú ibas dirigiendo mi cabeza, parecía que te apetecía mucho que te comiese, que no podías esperar, la excitación era grande.

Mi cabeza entre tus piernas, tú sujetabas mi pelo, apretándome sobre ti, te sentía muy cerca, tu olor me excitaba mucho, estaba tan cachonda…

Sentirte suspirando, pidiéndome que no pare, que te gusta lo que te hago, saber que puedo darte placer después de haberte deseado tanto. Era lo máximo.

Sentí un líquido muy caliente en mi boca, no sabía muy bien como podía ser tanto, te estaba comiendo y a la vez te masturbaba con mis dedos, sin saber demasiado, me gustaba, te lamí aún más, separaste mi cabeza, presionabas evitando que continuase, aún así yo quería seguir, pero me dijiste, -no sigas, me he corrido, no soporto ni un segundo más tanta estimulación, me lo has hecho mejor que nadie, puedes parar-.

Me dejé caer sobre tu cuerpo, mi cabeza quedaba casi a la altura de tu cintura, te abracé.

Nos quedamos dormidas hasta el amanecer, sentí como me estabas acariciando, me hice la dormida, me encantaba el tacto de tus manos sobre mi piel, no quería que aquel momento terminase…

cuerpo-a-cuerpo-amandonos

Fuente: Mi Cuadernos Secreto.


Comentarios2

Comentarios

2 Responses to “Cuerpo a Cuerpo Amándonos”
  1. Noe
    on Junio 11th, 2009 9:48 am

    Dios… la historia realmente me ha llegado. Yo también mantengo una relación homosexual con una chica y este con este tipo de cosas no puedes evitar sentirte identificada. Sí, es cierto, la gente te mira por la calle por ir de la mano, te mira cuando besas a tu pareja; pero el punto está en ignorarlos, porque ellos no van a vivir tu vida por ti. Triste… mucho, pero superable.

    En cuanto a la descripción sexual del relato, me encantó… es sumamente explícito pero no por ello una absoluta guarrada. Así de bonito es el amor o el sexo entre mujeres. Hay un feeling que ningún hombre podrá entender nunca. No sé si la autora de la página sabe a que me refiero xD, pero se lo recomiendo.

    En fin, me despido ya… un saludo y que la página siga evolucionando.

    Muy buena foto.

    Saludos.

    Noe

  2. Ales
    on Junio 11th, 2009 6:27 pm

    Estoy de acuerdo contigo. Lo cierto es que la conexión que se da entre dos mujeres nunca lo habrá con un hombre. Entre nosotras nos entendemos de una manera diferente y especial, dentro y fuera de la cama.

Escribir un comentario




Comentario